Centro del Paisaje Español Contemporáneo, Priego de Córdoba
«De morea y Seda» NEMO Art Festival
13/12/2024-12/01/2025
El trabajo de Isabel Flores gira entorno al ornamento en la pintura contemporánea. Flores define el ornamento como la forma autónoma susceptible de repetirse de manera indefinida creando un patrón, una forma que la artista trabaja sobre y con diferentes soportes y materiales, más allá de los límites del marco en la práctica de pintura expandida.
En esta muestra, Flores nos propone un recorrido por tres proyectos con los que reflexionar entorno al contexto que plantea NEMO 2024 “De morea y seda”. Para ello, parte de una palabra: hilatura. La Hilatura es el lugar donde se comercializa el hilado y también el proceso por el cual, a partir de la unión de fibras, se hilan las materias textiles para obtener un textil más fino: el hilo. “Hilatura”, un término poético para una labor poética: hilar. Hilar es también unir de manera sutil, lógica y coherente pensamientos, ideas y conceptos.
El primer proyecto que encontramos es “Rodillas y picados” (2024), una instalación textil ubicada en el patio interior de La Casa Museo Adolfo Lozano Sídro. Se trata de una pintura digital en la que se muestran superpuestas formas ornamentales que surgen del trenzado de tiras de tela al confeccionar una rodilla -objeto circular que antiguamente se utilizaba para llevar sobre la cabeza cántaros de agua-, y picados propios de trajes regionales. El mecanicismo de la técnica da lugar a resultados similares, pero el lapsus al que recurre la artista en esta obra, modifica las formas ofreciendo resultados imprevisibles, una obra que pende de la arquitectura entrelazándose, como también lo hacen las obras de “Entre un espacio y otro” (2023).
En este segundo proyecto, Flores se apropia de una lacería común y sus vacíos, que hace itinerar de un soporte y material a otro. Así, las formas ornamentales que observamos en la instalación textil transitan a la forja y la cerámica, interseccionando y mostrando la autonomía del ornamento al mismo tiempo que plantea un diálogo material y de las formas. Esta instalación textil nos invita a transitar la pintura, a observar las dos caras del soporte, y descubrir entre sus transparencias infinidad de puntos de vista.
La lacería es el resultado de entrecruzar líneas, de hilar puntos. Este devenir de la línea del dibujo y de la pintura se da también en el hilo. En este tercer proyecto encontramos un díptico formado por las obras “En una vida hay muchas vidas” (2020) y “Zurcir todos sus vacíos” (2024). La primera de ellas fue realizada durante el tiempo de confinamiento y junto a su madre, esta obra se acompaña de un pequeño texto que nos cuenta una historia que hila la vida de tres mujeres -o cuatro-. La forma que rompe la cuadrícula que caracteriza esta tela viene de unas baldosas encontradas de manera azarosa dentro de una casa en ruinas, pero que es común en las casa del sur del país. Cuatro años más tarde, Flores consigue unir, o zurcir, los vacíos de este tapiz. En esta obra, que surge de los fragmentos recortados de la anterior, el vacío es forma que compone, tejiendo un diálogo entre ambas, unidas por el ornamento e hilando aquello históricamente considerado del hogar -el ornamento, el textil, el hilo- con el espacio expositivo y el contexto del festival.


